jueves, 7 de junio de 2007

BACHATA

LA BACHATA ES UN GÉNERO MUSICAL QUE TIENE SUS RAÍCES EN EL CARIBE HISPANO, PERO QUE SOLO IDENTIFICA AL PUEBLO DOMINICANO

(Entrevista de Faustino Pérez al Profesor Alejandro Paulino Ramos, Bronx, N.Y., 6 de junio del 2007)

Tengo entendido que recientemente presentaste una tesis de maestría, donde diste interesantes datos sobre la historia de la bachata?.

Así es. En octubre del 2006, después de un largo proceso de investigación en bibliotecas, hemerotecas y archivos, pude presentar mi tesis de maestría a la que puse como título "La cultura del Caribe hispano en la bachata dominicana". Como entenderás, este fue un trabajo académico en donde traté de demostrar las raíces caribeñas de esta música que, sin olvidar sus raíces históricas y culturales, es tan dominicana y sólo los dominicanos la cantan, bailan y sienten con sabor especial, como algo que llevan muy adentro.

Y como se explica tu vinculación con ese género musical, de dónde te surgió el interés en abordar esa temática, que desde el punto de vista de los estudios históricos se considera como algo marginal?

Mira, desde muy pequeño reconocí que esa música existía aunque no la conocía como bachata. En mi casa, en la ciudad de San Francisco de Macorís donde mis padres eran comerciantes, tuve la oportunidad de ser el que casi siempre colocaba los discos de 78 y 45 rpm en un aparato monofónico, que llamábamos picot y al que había que cambiarle permanentemente las agujas de metal. En la pulpería que tenía mi padre en esa ciudad, casi todas las noches sus amigos jugaban dominó mientras consumían bebidas alcohólicas y por lo tanto la música no podía faltar. Uno de los contertulios, que luego me bautizó y por lo tanto fue mi padrino, me daba algunos centavos para que pusiera en el picot una canción llamada "Salomé" ("Salomé me está llamando…, es mentira, nunca ha sido mujer buena de humano corazón"). Esta es la que más recuerdo, aunque había una que narraba como un hijo mató a su padre porque le estaba pegando a su madre, creo que decía "Tomen escuela padres, no abandonen sus hijos y miren el ejemplo que yo acabo de dar, para que nunca pasen tragedias como esas, que el hijo está en la cárcel y en la tumba el papá". En esos años, la mayoría de las canciones mejicanas y caribeñas eran cantadas en República Dominicana como si fueran bachatas. Creo que esa moda persiste todavía. Después, con los años, yo escuchaba emisoras donde se ponía ese tipo de música y programas que eran muy populares, como "El 7 a 8 de Mejoral", y la Hora de la Guarachita, que tengo que aclararte que no tiene nada que ver con la emisora que lleva el nombre de Radio Guarachita. Los programas donde se podía escuchar bachatas, a finales de los años cincuenta, eran de las emisoras Honda Musical y La Voz del Trópico. Pero mi interés en estudiar el género de la bachata surgió de la maestría en historia de la que te he hablado. La bachata es parte de la cultura dominicana y como tal podemos abordarla y estudiarla desde el punto de vista histórico y antropológico.


Volviendo a la maestría que hiciste, a veces pensamos que en la República Dominicana la calidad de las maestrías depende mucho de los maestros y doctores que imparten cada una de las materias y módulos; cómo fue tu experiencia y porqué dices que de ella surgió el interés en abordar el tema de la bachata?

Esa apreciación tuya tiene algo de cierto; para mi que la calidad de una maestría tiene que ver con la institución que la imparte, el programa que se desarrolle, la calidad de los profesores que imparten los cursos, y en especial el interés que uno pueda poner en esos estudios. Se de personas que invierten una suma considerable de dinero, con el solo propósito de obtener un título de maestría o doctorado. En mi caso, me interesaba el nivel académico, el conocimiento adquirido, y me sentí muy satisfecho pues tuve un selecto grupo de profesores, como los doctores Jaime de Jesús Domínguez, Roberto Cassá, Antinoe Fiallo Billini, Tahira Vargas, y José Serulle Ramia para sólo citar algunos de ellos. Con la profesora Tahira, antropóloga egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y de una Universidad Brasileña, retomé mi interés académico por el estudio cultural de la bachata. A la profesora Tahira le debo, no se si ella lo sabe, mi interés por desentrañar las raíces de la bachata dominicana.

Hace algunos años, más o menos a finales del siglo XX, se dio un debate en los medios de comunicación, discutiendo si la bachata era o no era un género musical, que tienes tu que plantear sobre esto? .

Yo recuerdo ese debate y participé en él; de hecho Clodomiro Moquete me hizo una entrevista sobre el tema, que fue publicada en la revista Vetas, pero a mi no me interesó discutir si era o no era género, porque entendía de entrada y sin dudas, que si lo era. Ese debate revivió en mí el interés por el tema y me encontré, en mis viajes al Centro Universitario de Barahona, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, con el profesor Jacobo Moquete, hermano de Clodomiro, y una de las glorias de la educación dominicana. Él publicó, también en Vetas, su punto de vista sobre la bachata. Don Jacobo y yo éramos compañeros de viajes, lo que nos permitió discutir el tema que se estaba debatiéndo en la prensa y descubrimos que coincidíamos en nuestros planteamientos. Aunque muchos intelectuales dominicanos rechazaban la bachata, Jacobo y yo nos declaramos desde entonces en rebeldía, como "bachateros"; era una forma irónica de burlarnos de los que se ruborizan, se lamentan y hasta se enojan cuando escuchan o miran a una pareja bailando una bachata.

Y a qué se debe el rechazo de esos sectores, si la bachata es parte de la cultura musical de los dominicanos?.

Para mi que esa actitud tiene relación con la misma historia de la bachata. La música de bachata como se le llamó por mucho tiempo, comenzó a formarse veinte y cinco años, y quien sabe si mucho más, antes de finalizar el siglo XIX, cuando también se perfilaba en el gusto de los dominicanos la música de merengue. Imagínate, que el Merengue era rechazado en la alta sociedad y en núcleos importantes, especialmente de clase media, profesionales, estudiantes y adinerados de los centros urbanos más importantes. La popularidad del merengue, aunque perseguido, no pudo ser detenida pues la población campesina lo acogió como propio y ellos eran todavía hasta los años treinta del siglo XX el 70 por ciento de la población dominicana; pero con la bachata esos sectores fueron más radicales y no se le permitió llegar ni a los barrios populares. Se legisló para que así fuera. En el caso de la capital de la República, se le arrinconó en los sectores más paupérrimos, como fue el caso del barrio Borojol, lugar donde nació la bachata en la capital, aunque ya en la región del Cibao, especialmente en Puerto Plata, se había ganado el corazón de sus pobladores más pobres y desde allí se expandió a todo el Cibao, y en la región Este y Sur, en los bateyes azucareros. Borojol, que era conocido a principio del siglo XX como El Galindito y para 1915 como La Barahona del Norte, fue en esos años la zona de tolerancia de la prostitución y como es lógico también se toleraba la bachata. Tal vez de esa situación marginal, se tomó el concepto que todavía se repite, de que la bachata era una música de prostituta y de guardias. Eso tuvo su influencia para que aún hoy existan sectores que persisten y se niegan a aceptarla; pero son hipócritas, pues discretamente la bailan y la tararean, pero no les preguntes si a ellos les gusta pues hasta se burlaran de ti si lo haces.


El término bachata significó lo mismo en Cuba que en Santo Domingo y Puerto Rico?

Así es. En Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo la bachata era una actividad social donde el pueblo se divertía al ritmo de canciones que eran interpretadas con instrumentos como las maracas, la guitarra, el bongó o timbales, los palitos, y cucharas, tocando sobre un cajón de madera, o como fuera, y donde cada quien participaba sin importar que "desafinara" o que no tuviera bonita voz. También se tomaban bebidas alcohólicas y se injería mucho alimentos, pero todo esto entre amigos, bajo la sombra de un árbol frondoso, o en una enramada y por qué no, también los hombres se divertían en café, cabarets y barras donde se practicaba la prostitución. Así siguió siendo en Cuba y Puerto Rico, una fiesta de pobre, de personas de "poca monta", pero en la República Dominicana ese tipo de fiesta se transformó con el tiempo y de la fiesta surgió el género musical.

Pero si es un género como tú dices, como se formó y cuales aportes continentales y regionales incidieron para que esto sucediera?.

Mira, la explicación del tema es larga, pues esta pregunta engloba una parte importante de la investigación que yo realicé. Pero te puedo decir que los dominicanos no conocían las fiestas de bachata. Bueno, tengo que aclarar que no conocían el vocablo, pues a lo que los cubanos y puertorriqueños llamaban bachatas, en Santo Domingo le decían fandango, que era un encuentro social de gente de pueblo y campo, con las mismas características de las fiestas populares de los cubanos y los pobladores de Puerto Rico. De esas fiestas de fandango surgieron convertidos en géneros musicales tanto el merengue como la bachata.

Yo llegué a la conclusión de que el merengue y la bachata fueron, en el último cuarto del siglo XIX, hermanos mellizos (no gemelos), y en la aparición de ambas músicas están presentes tanto los cubanos como los puertorriqueños; pero también en los géneros musicales de esos países, están presentes los dominicanos. Es que desde Santo Domingo fue de donde partió la colonización de esas islas durante el siglo XVI. De la isla de Santo Domingo emigró permanentemente una parte importante de su población y los recipientes de esas emigraciones fueron Cuba y Puerto Rico. Cuando una familia dominicana emigraba, lo hacía llevando sus hijos, hermanos, dinero y otros bienes, y en una maleta invisible, que nadie veía, llevaba discretamente acomodada su cultura, la que había aprendido y practicado en Santo Domingo y con ella influenciaba la cultura de los pueblos donde se ubicaban. Yo me atrevo a decir, que los dominicanos somos responsables de muchas de las costumbres y de la cultura y folklore de esos territorios caribeños hispanos. Que quita entonces, que la musica traida por los cubanos y puertorriqueños fuera parte de las que antes habian llevado los dominicanos durante mas de tres siglos.

Como te explicaba antes, el merengue y la bachata se encontraban juntos en las fiestas de fandango y se bailaba y cantaba al son de los mismos instrumentos: el cuatro, el tiple, los tambores de diferentes tipos, maracas y panderos. El merengue no se tocaba con acordeón sino con bandurrias fabricadas en nuestro país con sonidos que trataban de imitar al de las guitarras españolas, pero como comprenderás resultaban estridente, sin calidad sonora y las cuerdas al ser tocadas por manos inexpertas se podría decir que "chillaban"; eram guitarras ruidosas.

Esto acontecía en los años setenta del siglo XIX, cuando ya desde Cuba y Puerto Rico habían ingresado a nuestro país decenas de miles de inmigrantes a trabajar unos en la industria azucarera que estaba surgiendo y otros como emigrados políticos. Ese proceso migratorio tuvo que ver con las luchas de independencia de Cuba y el Grito de Lares de los boricuas, entre 1868 y 1878. Pero a mediado de los años setenta ingresó al país, desde Alemania, el famoso acordeón que terminó de definir el género musical del merengue. Con este nuevo instrumento el merengue se expandió por todo el país y se ganó el corazón de los dominicanos, especialmente de los campesinos.

Mientras el merengue perseguido se hacia fuerte en los campos dominicanos, la bachata también rechazada se ganaba el aprecio de la gente mas pobres de las principales ciudades, pero la bachata no se tocaba con acordeón, sino que se seguía tocando con los mismos instrumentos que antes se utilizaban en los fandangos. Los géneros "mellizos" se separaron, uno en el campo y otro en las zonas urbanas. Hubo que esperar décadas para su reencuentro. Es hoy cuando ya la bachata se está sintiendo a nivel nacional y como tu sabes muy bien, todavía no es aceptada del todo. Como puede ver, la bachata es caribeña, se nutrió del merengue tocado con tiples, del bolero, la guaracha, el son, la ranchera mejicana y la música de los campesinos (jíbaros) puertorriqueños. Y en esto tuvo mucho que ver la aparición de la radio, la grabación de los discos y la presencia en el país de los más populares cantantes y orquestas de esos pueblos. Los Matamoros y Los Compadres, El Jibarito de Lares, El Gallito de Manatí son en parte responsables de la transformación sufrida por la bachata desde décadas anteriores a la muerte de Trujillo, en 1961.

Por lo que he podido entender, entonces tú quieres decir que existía bachata en otros países del continente y de la regiónaa?.

Fiesta de bachata si, genero bachata no. Ademas yo no he dicho eso, lo que quise explicarte es que en la formación del género de la bachata fueron importantes los ritmos caribeños: primero los cubanos, segundo los puertorriqueños, tercero los mejicanos, el ballenato y otras músicas colombiana; pero ellos no tienen una música que se llame bachata, aunque he oído algunas grabaciones muy parecidas. Los único que tienen un género con ese nombre, con ese ritmo, somos los dominicanos, y no importa el nombre que en algún momento se le haya dado: "música de guardia", "música de amargue", "música de campesinos", "música de cueros", o bachata. Ella existe y ya no se puede evitar ni ocultar su presencia en la cultura dominicana.

Para concluir este "conversatorio" sobre este tema tan apasionante, cuál ha sido para ti el aporte de Radio Guarachita y quien tu crees que puede ser considerado como el padre de la bachata?

Radio Guarachita, que era propiedad del disquero Rahdamés Aracena, surgió en "transmisión de prueba", en 1964, pero ya antes el son, la guaracha, la conga, la bachata y otros ritmos de moda tuvieron otros medios, otras emisoras, especialmente Honda Musical, La Voz del Trópico, Radio Guarachita y más tarde Radio Tricolor, Radio Tropical y Radio Popular, no la de Rafael Corporán, jugaron un rol importante en su popularización y en dar a conocer los músicos y cantantes del género. Pero es obvio que fue Radio Guarachita la que logró convertir en un hecho nacional la música de bachata y esto porque logró un vínculo importante entre los emigrantes campesinos que se fueron a vivir a las grandes ciudades y porque su programación era fundamentalmente a base del referido género. Radhamés Aracena se convirtió en el mecenas de los bachateros, aunque no de todos. Entre los más importantes de los bachateros no se puede dejar de mencionar a Inocencio Cruz, José Manuel Calderón, Rafalito Encarnación y Luis Segura, El Añoñaito. Sin lugar a dudas que en este grupo es que se encuentra el "padre de la bachata" dominicana.

viernes, 1 de junio de 2007

CURSO PARA APRENDER A BAILAR BACHATA

SI QUIERE APRENDER A BAILAR BACHATA LLEGÓ LA HORA DE COMENZAR
El baile dominicano conocido como Bachata ha ido evolucionando con los cambios que se van dando con el tiempo en la música de la República Dominicana: Primero, fandango en contacto con la guaracha cubana, más tarde una fusión entre el fandango, la guaracha, el bolero, el tango y el merengue, por último un sincretismo rítmico y folclórico en el que interviene el son, la ranchera mexicana y la música jíbara de los puertorriqueños. De esta integración, que sólo se dio en territorio dominicano, salpicada con su sabor cultural, surgió y evolucionó la Bachata como un baile y género musical que identifica, junto al merengue, al pueblo dominicano. Si está interesado en aprender a bailar Bachata, vaya hasta el final de la página y allí podrá disfrutar de un interesante curso en 4 etapas, para aprender a bailar. Qué espera?; arranque, dele hasta el final y que lo disfrute. Si queda complacido, pase el link de esta página http://www.bachatahistoria.blogspot.com/ a otros interesados.

martes, 27 de marzo de 2007

BACHATA : HISTORIA

"LA CULTURA DEL CARIBE HISPANO EN LA BACHATA DOMINICANA"
Alejandro Paulino Ramos
(Resumen de la tesis "La Cultura del Caribe Hispano en la Bachata Dominicana", presentada por Alejandro Paulino Ramos. Maestría en Historia Dominicana. Universidad Autónoma de Santo Domingo, Facultad de Humanidades, División de Post grado y Educación Permanente, octubre 2006).
El autor parte de la existencia de una cultura común construida en más de 500 años de historia relacionada con la colonización de España en el Caribe, el exterminio indígena durante el siglo XVI, y la sustitución del trabajo de los aborígenes con la fuerza de trabajo aportada por la inmigración forzada de contingentes africanos. Estos tres elementos, principalmente, van a permitir el surgimiento de pueblos con culturas comunes, pero a la vez diversas. En la forma que esta cultura común se enraizó en cada territorio (Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico), compartiendo acontecimientos históricos comunes y en medio de todos los conflictos internacionales de la metrópolis con las potencias imperiales que les eran adversas, y en el marco de un intenso movimiento poblacional que abarcaba las tres Antillas hispanas, el hecho cultural marcó los vínculos y las diferencias de cada conglomerado, facilitando la convivencia, la solidaridad y el disfrute de modos culturales y folclóricos que fueron y son entendidos como propios.

Las islas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo constituyen el Caribe Hispano y forman parte, junto a Jamaica, de las Antillas Mayores, las que junto a las Antillas Menores fueron colonizadas por España a partir del siglo XVI, aunque a partir del siglo XVII la mayor parte de las pequeñas Antillas y Jamaica fueron colonizadas por potencias enemigas de España, sobresaliendo entre estas Francia, Inglaterra y Holanda. A partir del dominio español, francés e inglés sobre las Antillas es que podemos hablar del Caribe de habla hispana en contraposición a los “demás Caribes”, especialmente por el mantenimiento por siglos bajo condición colonial de España, por el idioma castellano que se hablaba y por la religión católica tradicional que se practicaba, entre otros aspectos que fueron comunes tanto en Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico desde 1492 hasta finales del siglo XIX.
§ Sin embargo, como fruto del exterminio indígena y de la introducción del esclavo africano en todas las islas del Caribe, el componente étnico africano se va a convertir en la base fundamental del proceso poblacional y de mestizaje en todas ellas. La hibridación cultural resultante de esa situación y de los vínculos de cada una de las islas con los pobladores de una u otra potencia van a determinar la unidad dentro de la diversidad cultural caribeña.
§ Esos vínculos y rasgos culturales comunes en el Caribe de habla hispana (que trascienden en el aspecto africano a las demás Antillas), tienen sus más lejanas raíces en la forma en que España colonizó las Antillas a finales del siglo XV y más recientemente durante los siglos XVIII y XIX, en las constantes migraciones de importantes núcleos de poblaciones que por razones geopolíticas continentales y regionales, así como por situaciones económicas, políticas y sociales locales se establecerán de manera permanente unas veces y otras veces ocasionales en Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo principalmente. Estos movimientos poblacionales incluyeron en menor medida, aunque no de menor importancia, a las Antillas británicas y francesas. De estas colonias francesas se recuerda el éxodo población desde el Santo Domingo francés hacia Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo de miles de franceses, huyendo de la “revolución haitiana”.
§ Las relaciones establecidas en ese proceso van a provocar cambios e integraciones sociales y culturales incentivadas por apremios regionales y conflictos económicos, políticos y militares que enfrentaban a las potencias europeas, como fueron el Tratado de Basilea, la invasión de Toussaint Louverture a Santo Domingo, la dominación francesa de ese territorio español por más de siete años y la reincorporación de ese territorio a España a mediado del primer cuarto del siglo XIX. Junto a estos acontecimientos, la revolución de los esclavos y la proclamación de la independencia en la parte francesa de la Isla, la ocupación haitiana del territorio dominicano por más de veinte años y la anexión a España que puso fin a la Primera República entre 1861 y 1865.
§ En el caso dominicano, el movimiento migratorio fue permanente hacia Cuba y Puerto Rico desde principio de la colonización; se incentivó durante el siglo XVII, con la crisis desatada por las Devastaciones e Osorio y se hizo incontrolable a partir del Tratado de Basilea de finales del siglo XVIII y de las primeras tres décadas del siglo XIX. Esa migración sólo se detuvo en la Primera República (1844-1861) y se reinició, aunque no con la misma intensidad, a raíz del triunfo de los dominicanos en la Guerra de la Restauración (1863-1865).
§ Al producirse la Anexión de la República Dominicana a España, en 1861, la tendencia migratoria en el Caribe Hispano fue a la inversa y al territorio dominicano ingresaron más de veinte y cinco mil cubanos y puertorriqueños españoles. A partir de 1870 aproximadamente, esa inmigración al territorio dominicano creció grandemente impulsada por las luchas independentistas en Cuba y por igual razón y la crisis económica en Puerto Rico.
§ La inmigración de puertorriqueños y cubanos hacia Santo Domingo se va a constituir, en cierto modo, en el regreso pero transformado de una parte de la cultura que se había marchado décadas atrás, la que se integraba y re-adaptaba (junto al componente cultural heredado de los haitianos y el aporte de una importante inmigración de nacionales de las Antillas menores en busca de empleos), a la formación de la identidad dominicana.
§ En la integración de la población caribeña que se estaba dando en Santo Domingo a finales del siglo XIX, incidía determinantemente las luchas políticas en Puerto Rico y Cuba y el establecimiento en el territorio dominicano de la industria azucarera, la que junto a la inversión de grandes capitales provocó la modernización tecnológica y estimuló cambios en la forma de vida, a la vez que incitó el proceso de diferenciación y alejamiento entre el campo y la ciudad.
§ La República Dominicana, pero especialmente Puerto Plata, se constituyó a finales del siglo XIX en el principal polo de abstracción de la inmigración caribeña, especialmente la proveniente de Cuba y Puerto Rico, tanto por las posibilidades de trabajos en torno al comercio, el tabaco y el azúcar como por el apoyo y solidaridad a las luchas independentistas brindadas por Gregorio Luperón y su partido a los nacionalistas de esas colonias españolas. La presencia de estos inmigrantes provocó significativos cambios en la agricultura y la cultura. A partir de las primeras décadas del siglo XX, la región Este y parte del Sur fueron también atractivos para la inmigración caribeña.
§ En cuanto a las raíces culturales de los dominicanos, muy vinculados con el movimiento de la población caribeña y con los elementos relacionados con las formas en que las Antillas fueron colonizadas, estas están fundamentadas en un sincretismo en el que han participado principalmente el indígena desplazado y exterminado, el español colonialista y grupos étnicos africanos desarraigados de sus tierras y trasplantados en la región del Caribe. Con el tiempo la hibridación que dio paso al pueblo dominicano se hizo más compleja como resultado de la integración cultural que se dio entre los pueblos antillanos, sobresaliendo en los aportes culturales los elementos heredados de los esclavos africanos: del indio heredamos en la música dominicana la flauta de caña, las trompas de caracol, el güiro y la maraca; del español la guitarra, la pandereta de Andalucía y del hombre africano los instrumentos de cuero, entre ellos el bongó y los palos, así como los bailes introducidos en un proceso que se prolongó en más de trescientos años de historia.
§ Con estos instrumentos fueron apareciendo en la zona del Caribe géneros musicales que se expandieron más allá de la región y que eran del disfrute del pueblo: el fandango, el carabiné, la habanera, la danza, el danzón, los sones, la contradanza, el bolero, la guaracha, la tumba, el merengue y la bachata; pero en los grupos más acomodados de la sociedad eran preferidos la cuadrilla, la contradanza francesa, el schottisch, la gaviota, la polca, la mazurca y el cotillón introducidos por los europeos.
§ En la República Dominicana del siglo XIX el fandango y la tumba causaban furor, el carabiné se dejaba sentir protegido por la presencia haitiana en nuestro territorio y el merengue, que ya se encontraba presente en el Caribe, irrumpió con fuerza en las diversiones y fiestas de los dominicanos, principalmente a partir de la Primera República. (1844-1861).
§ Con las llegadas de los inmigrantes de Cuba y Puerto Rico a Santo Domingo, las músicas de estas islas, las cuales eran interpretadas con los mismos instrumentos utilizados en el país en los fandangos, encontró un espacio fértil para su integración y adaptación en sectores campesinos y urbanos, poniéndose de moda el bolero, el danzón y la guaracha, a la vez que el merengue se consolidaba en el gusto musical de los más desposeídos del pueblo dominicano, que los eran mayoritariamente los campesinos.
§ Fue la ciudad de Puerto Plata donde se concentró la mayor parte de la población cubana y puertorriqueña que ingresó a la República Dominicana durante el último cuarto del siglo XIX, la que de inmediato se dedicó a las labores agrícolas y una parte de ella a las actividades políticas independentistas. Esta inmigración era deseada y considerada de importancia por los puertoplateños debido al origen, idioma, costumbres y tendencias políticas.
§ Por su parte, los inmigrantes de las Antillas británicas, conocidos como cocolos, aunque también ingresaron a Puerto Plata, se concentraron en Santo Domingo y la región Este del país tomando a San Pedro de Macorís como centro de sus actividades laborales.
§ El contacto de estos inmigrantes con la población dominicana va a provocar un sincretismo cultural que se va a manifestar en el folclore y principalmente en la música y las fiestas que desde los años setenta del siglo XIX se celebraban en Puerto Plata y otros pueblos de la República Dominicana; la actividad conocida como fandango fue por mucho tiempo, desde la época colonial, una actividad social común tanto en la región del Caribe como en territorios continentales. El Fandango fue baile y a la vez diversión que se hacía al son de un tañido alegre y festivo, reflejo de holgura y al que concurrían muchas personas, y en el que la música se interpretaba con guitarra y maracas, gűira, cantores, un tiple, dos cuatro y a veces tambora. Considerado como baile de gente pobre, era común en los campos dominicanos y se celebraba casi siempre en una enramada a la luz de una lámpara jumiadora. La fiesta de fandango está muy relacionada con la vida campesina, el alcohol y la violencia.
§ Esa actividad social sufrió importantes cambios a finales del siglo XIX, debido a la intromisión del acordeón en el merengue, los cambios demográficos y tecnológicos que se produjeron en el período y a la consiguiente diferenciación entre la forma de vida de los moradores de las zonas urbanas y campesinas, llegándose a la desaparición paulatina del término fandango, para dar paso al de bachata, vocablo que fue introducido en la República Dominicana por los cubanos y que era propio también de los puertorriqueños, en el último cuarto del siglo XIX.
§ La bachata, como fiesta, baile y diversión es considerada como propia de la región del Caribe hispano, especialmente de
Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo y una actividad de gentes pobres, pero en especial de los pobres de las zonas urbanas del país. La bachata es lo mismo que juerga, jolgorio, parranda y en Santo Domingo se le tiene como baile de barrios, donde se interpretaban las guitarras, el gűiro, el pandero, el bongó y los palitos. Las fiestas de bachatas estuvieron desde principio muy relacionadas con la prostitución, el alcohol, y al violencia.
§ En el proceso de cambios de término de fandango a bachata, posibilitó que en las zonas campesinas al primero también se le conociera durante décadas, como jolgorio, que en cierta forma englobaba a los dos anteriores y que se definía como fiesta campesina de “poca monta”. Tanto el fandango como la bachata y el jolgorio eran fiestas o actividades sociales de diversión rechazadas por los grupos sociales de clase media y alta.
§ El término bachata como sinónimo de fiesta, pasatiempo y diversión se introdujo desde Cuba a principio del tercer cuarto del siglo XIX. Traído por los cubanos que escapaban de los conflictos políticos y militares que se habían iniciado en la guerra de independencia en 1868 y que se prolongaron durante diez años, hasta 1878. Desde esa Isla emigró hacía Santo Domingo la inversión de capitales y los recursos humanos que van a hacer posible el surgimiento de la industria azucarera, a la vez que se hacían presentes miles de exiliados políticos y económicos, que al integrarse con los dominicanos terminaron influenciándolos con sus músicas y folclore.§ Aunque el término Bachata se introdujo desde Cuba, ya en Santo Domingo existía desde la época colonial el Fandango, que era una actividad social donde se bailaba y se divertían los dominicanos con las mismas características de las bachatas cubanas, por lo que al llegar los inmigrantes cubanos, la población urbana, comenzó a dejar de usar el término fandango para referirse a las fiestas populares pasando a referirse a las mismas como bachatas.
§ Ese proceso, que comenzó a mediado de los años sesenta del siglo XIX, se fortaleció al introducirse en el país, junto a los referidos inmigrantes, géneros musicales como la danza, el bolero y la guaracha, siendo esta última poco atractiva entre los campesinos, que preferían seguir bailando el merengue mientras que los pobladores más pobres de las zonas urbanas muy pronto se fueron contagiando con los géneros recién llegados.
§ Esta situación fue posible, debido a que el inicio de la industria azucarera comenzó a marcar una diferenciación entre las actividades tradicionales que se realizaban en la zona rural con las industriales que comenzaron a ser practicadas en las ciudades. Esa diferenciación se dejó sentir como contradicción en los años setenta del siglo XIX, tanto que las autoridades de la época llegaron a llamar la atención sobre ese particular. La otra razón que marca los cambios que se estaban generando en la música dominicana tiene relación con los inmigrantes cubanos (y entrando el siglo XX los inmigrantes puertorriqueños), los cuales se fueron concentrando en la zona urbana y en los bateyes cañeros, mientras que la gran masa de dominicanos siguió habitando en el campo.
§ Y guarda relación también con la aparición del acordeón, traído desde Alemania para la misma época. Las investigaciones realizadas por varios de nuestros principales folcloristas, demuestran que el género musical conocido como Merengue tiene sus raíces en el Caribe hispano, a la vez que apareció en la República Dominicana a partir de la Primera República (1844-1861), desplazando el género conocido como La Tumba y calando rápidamente en el gusto musical y bailable de la población campesina, la que constituía en aquellos tiempos más del 80 por ciento de la población.
§ Hasta ese momento en los fandangos (donde se bailaba merengue y otros ritmos), la fiestas se hacían al compás de la música interpretada con el tiple y otras bandurrias, así como las maracas, el güiro y la tambora o en su defecto utilizando el balsié o un tambor con un solo parche. Pero al introducirse el acordeón, las orquestas que interpretaban merengue lo acogieron de inmediato y lo popularizaron en el campo, mientras que en la música que se tocaba en las ciudades, incluyendo el merengue, el bolero y la guaracha siguió siendo tocada con los mismos instrumentos con que se amenizaban los fandangos y que se tocaba el merengue, es decir el tiple, cuatro, las maracas, la güira y el balsié o la tambora; se hizo moda de las fiestas de bachatas tocar la tambora poniéndola entre las piernas en posición vertical y tocarla como si fuera un tambor. Temprano, el siglo XX, los timbales y el bongó se introdujeron en las orquestas de bachatas.
§ Por otro lado, las fiestas de bachatas en la República Dominicana tienen sus orígenes en la ciudad de Puerto Plata, donde se concentró la mayor parte de los cubanos que ingresaron al país durante el siglo XIX, de donde se expandió a otras localidades de la zona del Cibao, principalmente, y en la zona donde fueron instalados los ingenios, como es el caso de San Pedro de Macorís y las poblaciones cercanas a la misma. En la zona de la capital la fiesta de bachatas se hicieron populares en los pocos barrios pobres que se formaron desde principio del siglo XX, especialmente en los lugares que se conocían como Galindo, Galindito (Barahona del Norte y luego Borojol), y Villa Francisca.

§ Si bien es cierto que las raíces del género musical conocido como bachata se encuentran relacionado con el tipo de fiestas urbanas donde se bailaba merengue, boleros y guarachas (principalmente), al compás del tiple, los timbales, la güira y las maracas, ya para los años veinte del siglo pasado, cuando se incrementó considerablemente la inmigración de puertorriqueños y la sociedad se hizo más liberal, a la vez que comenzaron a llegar los aparatos de reproducción de sonidos y las grabaciones de artistas cubanos, mexicanos y puertorriqueños que fueron radiodifundidos por las ondas hertzianas, es que definitivamente se constituye ese género, pasándose a designar como bachatas la música que se interpretaba en este tipo de fiestas y con los referidos instrumentos.
§ Ese proceso de definición del género se hizo determinante a partir del refuerzo provocado por la presencia de artistas populares que ingresaron al país desde principio de los años treinta (como es el caso de Los Matamoros), contagiando el gusto musical de amplios sectores de la población dominicana donde era posible escuchar una emisora, participar en actividades propias de cabarets donde el picot y luego la vellonera, con los últimos discos salidos al mercado se convertán en la novedad. Estos aparatos permitían escuchar y disfrutar de la música que estaban de moda.
§ Mientras el contacto con la tecnología musical era posible en algunas ciudades, en los campos y en sectores pobres de la ciudad eran las orquestas improvisadas las que amenizaban las actividades bailables y de diversión de los moradores y donde músicos sin conocimientos y sin ningún tipo educación musical alegraban a la concurrencia.
§ De esos músicos surgieron los primeros bachateros dominicanos, los que a finales de los años treinta del siglo XX fueron encontrando espacios en radioemisoras que les abrieron sus micrófonos “en vivo” (que participaban en programas de aficionados), y orquestas casi siempre imitadores de los ritmos y canciones que sonaban en los discos.
§ En todo el proceso que va desde principio del siglo XX hasta 1961, los pobladores de los campos dominicanos se fueron adaptando a la música de bachata, mientras que en las zonas urbanas esta seguía siendo rechazada por los grupos de clase alta y media, e inclusive por sectores pobres por considerar que esa música era propia de personas “sin cultura”, visitantes de cafés y cabaret, y del gusto de militares, chiriperos y prostitutas.
§ Fue a partir de la muerte del dictador Rafael L. Trujillo en 1961, cuando, como fruto del rompimiento de los controles demográficos impuestos por el gobierno, que las principales ciudades del país y en especial la ciudad de santo Domingo, comenzaron a ser abarrotadas por inmigrantes de las zonas rurales dando paso al surgimiento de numerosos barrios periféricos a la ciudad y de paso abriendo una brecha en la que se encontraban en un mismo espacio los pobladores campesinos y urbanos.
§ La llegada de esos inmigrantes pobres que provenían en principio de los núcleos urbanos de los campos dominicanos y que gustaban de las bachatas, se integraron con la población donde esa música era ya actividad y género musical preferido, como eran los casos de Borojol y Villa Francisca, pues todavía en los años sesenta esta música no era del agrado de los moradores de los sectores de Ciudad Nueva, Gazcue, Zona Colonial y otras que iban surgiendo y donde residían personas de buenas posiciones económicas.
§ Es en medio de esas inmigraciones a la capital y surgimiento de los barrios marginados, cuando aparece Radio Guarachita (aunque desde los años cincuenta ya había emisoras que difundían las canciones conocidas como bachatas), emisora que se va a convertir en un medio de comunicación permanente entre la población que se quedó a vivir en sus pueblos y sus familiares que se fueron a vivir a la Capital, a la vez que difundía y promovía comercialmente la música de bachata que era conocida en aquellos días como “música de amargue” y “música de guardias”.
§ Como colofón a todo lo que acabamos de explicar, podemos sintetizar diciendo que la bachata como actividad bailable y de diversión es un hecho cultural caribeño, que en Santo Domingo era conocido como fandango y que, como fruto de la lucha por la independencia de Cuba y Puerto Rico, y además por los cambios económicos y tecnológicos que sucedieron en la República Dominicana a finales del siglo XIX (provocando una masiva inmigración de cubanos y puertorriqueños), comenzará a transformarse de fandango a bachata. En ese proceso tienen mucho que ver los instrumentos que se utilizaban en los fandangos y la aparición del acordeón en el merengue, a la vez que los nuevos inmigrantes caribeños aportaban géneros musicales que se interpretaban con los mismos instrumentos que antes se amenizaban los fandangos.
§ Mientras el fandango se quedó en el campo y luego se transformó en esa zona en jolgorio y terminó en ese espacio permitiendo la convivencia (en los núcleos urbanos de la zona rural), del merengue y la bachata, entre los pobladores de las zonas marginales (zonas de pobreza, vida de patios, chiriperos y prostitución), de la principales ciudades, especialmente de la Capital, se acogió con beneplácito el bolero y la guaracha cubana y la danza puertorriqueña, favoreciendo en un rápido proceso de hibridación cultural el surgimiento del género musical que hoy conocemos como bachata.